Conciencia

Las cosas pasan delante de nuestros ojos,
a cada instante, toda la vida.
Es decisión de cada cual el dejar que las cosas pasen así nada más,
siendo víctimas de las circunstancias, o bien,
escoger a conciencia el camino con corazón, en donde todo pasa de acuerdo a la propia voluntad.
A conciencia ya no hay abandono y si propósito.
No se es víctima y se es mAgo.

Cada cual tiene lo que se merece, pero siempre podemos merecernos más.
Podemos escoger el errático deambular entre los errores,
llevados por el arrogante bullicio de la mente, o
aprender a escuchar al corazón
que posee el humilde don de la verdad.

La conciencia es el camino que ofrece bellos y inconcebibles paisajes
que no nos hemos permitido ni atrevido traer hasta acá,
por estar siempre ocupados, distraídos en el obtuso pasear.
Y así, cuando tropezamos, le reprocharemos al cielo o la presencia de turno la fatalidad.

Es preciso llevar la responsabilidad de viajar con la felicidad portada dentro de cada cual.

Que nuestro equipaje en la mente, sea lo más liviano para poder volar siempre más allá
y no arrastrar lo que, por su peso, luego nos arrepintamos de llevar
porque solo nos hace retrasar, perder nuestro tiempo.