Somos un solo rostro, una sola humanidad

No importan los nombres, ni los roles, ni las etiquetas con que este sistema ha dado en clasificarnos como objetos administrables y en donde el intelecto empantana la práctica del buen vivir, distanciando nuestra Esencia… somos sujetos… liberados a voluntad… somos todos un solo rostro, un solo sentir en que converge la humanidad para desperezar la oportunidad que nos ha concedido el tiempo al traernos entre las formas con que la vida nos favorece con su benevolencia, para descubrir el sueño mayor de este Gran Misterio y recordar que la sustancia que mueve todo es el Amor… convidándonos a evolucionar (iluminar el tiempo)… a eclosionar nuestras virtudes para irradiar de bienestar nuestra realidad, nuestros paisajes, nuestras relaciones… para devolvernos al lugar sagrado en que todo guarda su profundo sentido… incluso la ignorancia, que nos dota de la humildad por no concebirle, al sentido, entre tanto.
Somos un bello paisaje… integrados a la Totalidad.
lo recordamos… lo volvemos a pasar por el corazón
resignificamos el momento presente
elevamos el rezo poético diluyendo la densidad que sostiene a la obtusa mente controladora
sutilizamos las fijezas
brincamos sobre nuestro santuario… la Tierra Toda
chapoteamos en nuestra aguas de emoción… despertando su memoria antigua
nos revestimos de la piel de nuestros ancestros
Somos el origen y la finalidad sin presunción de saberle
Somos el viaje… la efímera estela de nuestras Almas dibujando con intrepidez la osadía de ser presencia fugaz
tan sólo un guiño de la eternidad
Somos el rostro de aquello señalado como dios… in·Dios
y en nuestro paso compartido, conJugamos la danza que se hizo vida entre la Vida, para celebrar la magia de su posibilidad entre la vacuidad que antecede a la fecunda abundancia

Yo Soy otro Tú
eterno Espíritu pasajero entre las formas

bienDigo al saluDarte

no dudes en brillar

Te lo hago parecer simple,
porque de echo lo es.
Pero aún así
hay que tener el coraje y osadía total
para dar la Vida por ella misma.

«No dejes para otra vida lo que puedes hacer en ésta»

Mientras andes por aquí, no dudes en brillar.

concuerdo con lo cuerdo

A·cuerdo… sin corazón
(a: sin; cordis: corazón)

En la superficie… desarraigados de nuestra totalidad,
si bien, intuyendo la potencialidad del Ser.
Nuestras corazonadas versan de nuestra verdad velada por las pautas de comportamiento aprendido, alienantes, enajenadas, en cuya tendencia manifestamos la polaridad de la ilusión de separación.
Desde esta distancia echamos mano al acuerdo de nuestra realidad, – la que ha perdido de verdadero sentido común (sentir lo común) – para permitir ciertos grados de armonía, para procurarnos orden en el caos, aunque desde la superficie del plano mental y las limitaciones de su capacidad interpretativa que en su extremo nos hace vanos, arrogantes en la creencia distanciada de la verdad sentida.

Re·cuerdo… volver a pasar por el corazón
(re: volver; cordis: corazón)

En lo profundo… somos puro corazón
Corazón Puro
Desde nuestro espacio sagrado sintonizamos con verdad la realidad, en su misteriosa naturaleza,
cediéndonos en confianza al Amor, aceptando el misterio del caos que nos contiene entre sus formas, integrándonos a su flujo sempiterno.
Con·cordamos… en bendita inocencia, la Conciencia Ve y participa en mayores grados de incondicionalidad.
La humildad reconoce nuestra pequeña presencia y nuestra infinita oportunidad en el tiempo, en la existencia… nos dota de silenciosa verdad y sentido de Consciencia.

Cuerdo es el Ser de Corazón Atento, salvaje en su palpito vivo, armónico en su tiempo natural, en su mente natural ordenada por su Verdad Superior… desde el centro, del corazón del Corazón, somos la consciencia fræterna concordante.

Amor

El Amor no espera nada para estar feliz.
El Amor se reconoce pleno,
no necesita nada, ya Es todo.

El Amor es, ante todo, un estado de Conciencia
y en consecuencia de su Presencia
– atenta, despierta –
es de por sí Felicidad.

»—› El Amor